Sibilancias o “silbidos” al respirar. Opresión o sensación de tirantez en el pecho. Tos seca que empeora por la noche, con el ejercicio o en presencia de alérgenos.
Dificultad progresiva para respirar (disnea), especialmente al realizar esfuerzo físico. Tos crónica que produce gran cantidad de mucosidad (flemas claras, blancas, amarillas o verdosas). Infecciones respiratorias frecuentes.
Falta de aliento que empeora con el tiempo. Tos seca persistente, sin flemas. Cansancio extremo o debilidad sin razón aparente.
Tos que dura 8 semanas o más sin desaparecer. Tos que interfiere con el sueño o el trabajo. (La tos crónica no es normal; es un síntoma de un problema subyacente).
Sensación de falta de aire o ahogo al realizar actividades cotidianas o, en casos graves, incluso en reposo.
La espirometría es una prueba médica que mide qué tan bien funcionan tus pulmones.
Sirve para evaluar cuánto aire puedes inhalar y exhalar, y qué tan rápido puedes hacerlo.
Tos que no desaparece o que empeora con el tiempo. Tos con sangre (esputo de color óxido). Dolor constante en el pecho que no se alivia. Pérdida de peso o cansancio sin explicación.
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